Evangelización y salvación
Camino Romano
Una guía viva hacia la salvación
Basado en tres enseñanzas del pastor Richard Sivira
«Todos los caminos conducen a Roma», «Camino Romano» y «Cinco verdades bíblicas».
Todos los caminos conducen a Roma
La expresión española «Todos los caminos conducen a Roma» tiene su origen en los tiempos del Imperio romano. El emperador Octavio Augusto ordenó erigir en el Foro de Roma un monumento que servía como punto de referencia para las principales calzadas del Imperio.
Desde Roma partía una extensa red de caminos que comunicaba territorios, ciudades y provincias del mundo conocido. De una manera bastante literal, aquellos caminos conducían a Roma.
Con el tiempo, la frase adquirió un sentido simbólico. Actualmente se utiliza para expresar que existen distintas maneras de alcanzar un mismo objetivo.
Pero cuando hablamos de la fe, de la salvación y de nuestra relación con Dios, debemos preguntarnos con sinceridad:
¿De verdad todos los caminos llevan a Dios?
¿Puede cada persona trazar su propia ruta espiritual sin importar el destino? ¿Estamos aplicando una lógica humana a un asunto eterno?
Muchos creen que cualquier religión o creencia sincera puede conducir a Dios. Pero la Palabra de Dios no nos presenta la salvación como el resultado de escoger una religión, cumplir determinadas tradiciones o acumular buenas obras.
La Biblia habla de reconciliación, de redención y de una relación restaurada con Dios por medio de Jesucristo.
«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí».
Jesús no dijo que conocía el camino ni que simplemente enseñaba uno de los muchos caminos posibles. Dijo que Él es el camino.
Estas palabras no son una amenaza, sino una invitación. Son como la indicación de una ruta segura para quien se encuentra perdido en medio del desierto.
Si todas las religiones condujeran a Dios, la cruz no tendría sentido. ¿Para qué habría venido Cristo a sufrir y morir? ¿Qué necesidad habría de redención si bastara con portarse bien o practicar cualquier forma de espiritualidad?
Estas preguntas no buscan provocar una discusión, sino llevarnos a pensar. Y si descubrimos que hemos caminado durante años por senderos que no conducen a la vida, todavía estamos a tiempo de cambiar de rumbo.
Hay un solo camino que lleva al Padre.
Su nombre es Jesucristo.
Este es el punto de partida de lo que conocemos como el Camino Romano: una guía bíblica para comprender cómo acercarnos a Dios, no por tradición ni por méritos propios, sino por medio de la fe en Jesucristo.
Camino Romano
¿Cómo podemos evangelizar utilizando algunos pasajes de la carta del apóstol Pablo a los Romanos?
El Camino Romano es una herramienta sencilla y poderosa para compartir las buenas nuevas de salvación. Está formado principalmente por textos de la carta a los Romanos que explican nuestra condición, la obra de Cristo y la respuesta que Dios espera del ser humano.
Estos pasajes pueden organizarse alrededor de cuatro preguntas fundamentales.
Primera pregunta
¿Por qué necesitamos la salvación?
Porque todos hemos pecado y estamos separados de la gloria de Dios.
Segunda pregunta
¿Cómo ha provisto Dios la salvación?
Mediante la muerte y resurrección de Jesucristo.
Tercera pregunta
¿Cómo recibimos la salvación?
Arrepintiéndonos, confesando a Jesús como Señor y creyendo en Él.
Cuarta pregunta
¿Qué recibimos en Cristo?
Paz con Dios, vida eterna, libertad de condenación y la seguridad de su amor.
Primer paso
Todos hemos pecado
«Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios».
La primera verdad que debemos reconocer es nuestra condición. El pecado no es solamente una colección de errores o malas decisiones. Es una rebelión contra Dios que nos separa de Él.
Nadie puede salvarse mediante sus buenas obras, su religión o su esfuerzo personal, porque todos hemos quedado destituidos de la gloria de Dios.
Segundo paso
El pecado conduce a la muerte
«Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro».
El pecado tiene consecuencias. Su paga es la muerte: separación espiritual de Dios y, finalmente, condenación.
Pero el versículo no termina hablando de muerte. Frente a lo que merecemos aparece lo que Dios ofrece gratuitamente: vida eterna en Jesucristo.
Tercer paso
Cristo murió por nosotros
«Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros».
Dios no esperó a que fuéramos dignos de su amor. Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.
La cruz demuestra al mismo tiempo la gravedad de nuestro pecado y la inmensidad del amor de Dios. Jesús ocupó nuestro lugar y llevó sobre sí el castigo que nosotros merecíamos.
Cuarto paso
Arrepentimiento y fe
«Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo».
«Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo».
Recibir la salvación no consiste simplemente en repetir unas palabras. Significa arrepentirse, creer de corazón que Cristo murió y resucitó y reconocerlo como Señor.
Invocar al Señor es acudir a Él reconociendo que no podemos salvarnos a nosotros mismos y que dependemos completamente de su gracia.
Una vida reconciliada con Dios
Quien se arrepiente y pone su fe en Cristo recibe mucho más que una mejora temporal. Recibe una nueva relación con Dios.
«Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo».
«Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús».
«Ni la muerte, ni la vida… ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro».
En Cristo encontramos paz con Dios, perdón, libertad de condenación, vida eterna y la seguridad de un amor del que nada puede separarnos.
Una oración de fe
La oración no salva por la simple repetición de unas palabras. La salvación viene por la gracia de Dios mediante la fe en Jesucristo. Pero si reconoces tu pecado y deseas acudir sinceramente a Él, puedes expresarlo con una oración como esta:
«Señor Jesús, reconozco que soy pecador y que necesito tu perdón. Creo que moriste por mis pecados y que resucitaste. Me arrepiento y confieso que tú eres el Señor. Perdóname, límpiame y transforma mi vida. Quiero seguirte y caminar contigo. Amén».
¿Y después de orar?
La oración no es el final del camino. Si tu arrepentimiento y tu fe son sinceros, comienza una vida nueva de seguimiento a Jesucristo.
Necesitas conocer su Palabra, aprender a obedecerlo, relacionarte con otros creyentes y formar parte de una iglesia donde puedas crecer y ser acompañado.
Evangelizar es anunciar la vida.
Discipular es acompañar su crecimiento.
Cinco verdades bíblicas
El método de las «Cinco verdades bíblicas» es una herramienta práctica para compartir el evangelio de manera personal, ordenada y comprensible.
- El amor de Dios.
- El pecado del ser humano.
- El regalo de la gracia.
- El llamado al arrepentimiento y la fe.
- El propósito de una vida nueva.
Primera verdad
El amor de Dios
«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna».
Dios nos amó hasta entregar a su Hijo. La salvación comienza en su amor, no en nuestros méritos.
Segunda verdad
El pecado del ser humano
«Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios».
El pecado nos separa de Dios y no podemos eliminarlo mediante nuestros propios esfuerzos.
Tercera verdad
El regalo de la gracia
«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí».
Dios ha hecho por nosotros lo que no podíamos hacer. Jesucristo murió y resucitó, venció a la muerte y abrió el único camino hacia el Padre.
Cuarta verdad
Arrepentimiento y fe
«Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad».
Dios nos llama a reconocer nuestro pecado, abandonar nuestra autosuficiencia y poner toda nuestra confianza en Jesucristo.
Quinta verdad
Una vida nueva
«Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia».
Caminar con Cristo significa recibir perdón y comenzar una vida transformada, con una nueva dirección, una nueva esperanza y un nuevo propósito.
«Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente».
Artículo basado en las enseñanzas del pastor Richard Subirá: «Todos los caminos conducen a Roma», «Camino Romano» y «Cinco verdades bíblicas».

Pastor Richard Sivira.
